¡¡Hola salmonetes!!
Bueno, esto empieza a arder!!! Estamos ON FIRE!! Metiditos ya en faena!!
Parece que ya empezamos a hacer cosillas. Por eso la tardanza desde nuestra última crónica.
La semana pasada empezamos a trabajar ya sobre el terreno. Tuvimos una reunión con el equipo y nos han asignado varios marrones (sobre todo a Ruth), entre ellos el trabajo con familias, para que cada vez se vayan incorporando más en el proyecto.
Ahora, el proyecto de Ayllu Situwa es un poco distinto a lo que nos contó Reichel.
En un principio la casa se destinaba para los chavales de la calle, no perdiendo nunca el contacto directo con estos. Una vez a la semana se pasaban por la casa para ducharse, limpiar sus ropas y de esta forma mantener y establecer relación con ellos. Los chavales que vivían en la casa eran mayores, algo más problemáticos y se daban casos de consumo.
Ahora mismo los chivolos que están, llevan ya varios años viviendo de forma continuada en la casa. Entraron siendo más pequeños. Poco a poco han ido adquiriendo más herramientas y capacidades para poder volver a la casa de familiares directos o indirectos. Dejar de ser niños de calle. Por ello ahora se ve la necesidad de trabajar con la familia, que muchas veces es el origen del problema.
Esta semana hemos empezado a visitar a algunas familias con Luz y Rubén, que son los que verdaderamente llevan esta parte. La impresión de ver la situación en la que viven (sin luz, sin agua, casas destrozadas, en condiciones insalubres,...), conocer a las familias, sobre todo a las madres, que son la que llevan la mayor carga familiar, como casi siempre, y sus problemas, nos hace tener una visión un poco más global y conocer más en profundidad a cada chaval.
Estuvimos también en el Preventivo, una especie de cárcel para niños, siendo muy diplomáticos. En él, meten a chavales de entre 9 y 18 años que encuentran en la calle cuando hacen redadas, con lo que hay todo tipo de chavales, infractores, chavales sin hogar,... Lo curioso es que, en vez de comunicarse con las familias o llevarles a hogares de acogida, les dejan en este sitio durante, supuestamente, un máximo de seis meses, coartándoles completamente de su libertad. Y después a la calle. Sin más. Con un poquito más odio y de incomprensión. Ole, Ole, Ole. Para colmo, el taller preparado era sobre Los Derechos de los Niños. En casa del herrero, ostias y palos. Imaginaros la cara que se nos quedó... La verdad es que es todo un poco vergonzoso: la situación de los menores, las características del centro, el tufillo de régimen militar (con saludos, ordenación de filas,...), sin nada que hacer, más que verse las caras unos a otros, etc. Eso sí, los chivolos increíbles!! Lo que todavía aumenta la sensación de rabia y de injusticia de su situación. Hay chavales con deficiencias, con golpes y no sabemos si alguno con algún síntoma de desnutrición. ¡¡¡Y nosotros a hablar sobre derechos!!! Después de las verdades utópicas tan lejanas para muchos de ellos hicimos un concurso de dibujos para revindicar sus derechos. Os podéis imaginar lo que salió... las ganas de poder volver con su familia...
Todos los martes vamos a volver a ir, con muchas ganas de seguir haciendo cosillas con ellos, porque ellos también tienen muchas ganas de que alguien se digne a hacer algo con ellos.
Tras este panfletillo con aire social prometemos que el próximo será más lúdico-festivo, que hemos tenido un finde chévere, chévere.
Besos miles...



